Su nombre es suficiente para suscitar inmediatamente una parte de deseo. Argentina. Una destinación tan lejana como atractiva. A principios del siglo 20°, se necesitaban tres semanas en barco de vapor para viajar desde las costas europeas hasta Buenos Aires.

En barco velero, eran tres meses. El avión cambio la temporalidad de los grandes viajes.

Pero Argentina, con sus grandes espacios, sus gauchos, con su saber vivir y su perfume de nuevo mundo siempre sigue incitando tanto, a las imaginaciones alimentadas por los relatos, por las imágenes de los que “lo han hecho”.

Es lo que  les espera a los participantes de entre 18 y 30 años de edad en esta primera edición del Argentina Trophy. A bordo de una Chevrolet Corsa, coche que encontramos en todas partes en Argentina, alta de patas y que atraviesa todo los terrenos, los estudiantes se alejaran hacia el oeste. Guiados por las brújulas y los roads-books, a veces se equivocaran de pista, se encontraran solos frente a la inmensidad de los decorados de América del Sur.  Probar la exaltación de una aventura única. Encontrarse luego en el campamento alrededor de una comida local. Se ayudaran para avanzar, tendrán cuidado a bien elegir su rumbo, sin precipitarse ya que no es cuestión de velocidad para ganar la competición  pero de seguir lo más precisos posibles las indicaciones del road-book. Vivirán un día de solidaridad con los niños de la asociación Vuelo Nocturno “Vol de nuit” y cuando todo se acabe, les llevara tiempo describir su aventura. Solo tendrán un deseo, volver a hacerla.